¿Alguna vez has sentido un dolor persistente en el hombro, codo o rodilla que no mejora con el tiempo? Podría deberse a calcificaciones en los tendones, depósitos de calcio que se forman en zonas donde los tendones se inflaman o se degeneran. Aunque suene alarmante, no siempre requieren cirugía, y la fisioterapia puede ser tu gran aliada.
¿Qué son las calcificaciones?
Las calcificaciones, también llamadas “tendinitis calcificada”, son acumulaciones de calcio dentro del tendón. No siempre causan dolor; algunas personas las tienen sin enterarse. Sin embargo, cuando el depósito presiona estructuras cercanas o el tendón se inflama, pueden aparecer síntomas como: dolor intenso al mover la articulación, rigidez o limitación de movimiento, molestias que aumentan por la noche.

Fisioterapia: ¿funciona realmente?
La respuesta es sí, pero depende de varios factores: el tamaño de la calcificación, su dureza, cuánto tiempo lleva y la articulación afectada. La fisioterapia no “disuelve” el calcio como un medicamento, pero sí puede: reducir el dolor, mejorar la movilidad, facilitar que el cuerpo reabsorba parcialmente la calcificación, prevenir compensaciones que puedan generar otros problemas.
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